A pocos pasos de Bidart, las casas blancas con contraventanas de colores marcan el ambiente. Sabores locales, tradiciones y vida cotidiana te acercan al alma del País Vasco.
Tuvimos una estancia muy agradable en este camping. Sin sorpresas respecto a la parcela que nos asignaron, y las zonas comunes estaban prácticas y limpias en todo momento del día. El equipo de animación fue excelente, ofreciendo actividades durante toda la estancia para el disfrute de los vacacionistas. El restaurante del camping estuvo a la altura del resto de las instalaciones, lo que hizo que la experiencia fuera muy agradable. Mención especial a la camarera del bar, siempre sonriente y acogedora, que preparaba cócteles deliciosos. En general, una estancia muy buena, acorde con las 4 estrellas anunciadas.