En Saint-Briac-sur-Mer, villas Belle Époque y callejuelas abiertas al mar bordean la Costa Esmeralda. Su elegancia única y su suavidad se disfrutan en familia, con un ritmo pausado.
Nos alojamos allí durante 5 días y todo fue genial. Una bienvenida agradable, un mobil-home limpio y bien equipado, una piscina estupenda con toboganes que encantaron a mis hijos. Como extra: los aparatos de fitness (bicicleta elíptica, etc.), actividades divertidas para toda la familia y, sobre todo, unos animadores excepcionales. Un entorno muy tranquilo, también dentro del camping. ¡Recomiendo este camping al 100%!