Ejes de mejora
Pagamos alrededor de 1.100 € por una semana en un bungalow con jacuzzi, por lo que esperábamos unas vacaciones acordes al precio. Lamentablemente, la experiencia estuvo muy lejos de ello.
Desde el primer día empezaron los problemas. Nada más llegar, el lavavajillas no estaba en condiciones: encontramos sartenes y utensilios con restos de comida pegados porque estaban aclarados, pero no fregados correctamente, lo que dio una muy mala primera impresión sobre la limpieza del bungalow. Además, faltaban una sábana y un juego de toallas, a pesar de que estaban incluidos en el precio. En nuestro caso no supuso un gran problema porque habíamos llevado de casa, pero no deja de ser un fallo. También una de las sillas de la terraza estaba rota.
Lo peor fueron los continuos cortes de luz. Tuvimos que acudir a recepción en numerosas ocasiones porque la electricidad se iba constantemente, incluso dos veces en menos de una hora. Llegó un punto en el que el propio electricista nos indicó dónde estaba el cuadro eléctrico exterior y qué teníamos que hacer si volvía a ocurrir durante la noche, algo que no debería tener que explicar a unos clientes que están de vacaciones.
Otro aspecto totalmente inaceptable fue la presencia de cucarachas dentro del bungalow. No hablamos de ver algún insecto en el exterior, sino de encontrarlas dentro del alojamiento durante toda la estancia. La situación llegó a tal punto que el último día me desperté con una cucaracha caminando por la cara y estuvo a punto de entrarme en la boca. Fue una experiencia muy desagradable e impropia de un bungalow por el que pagamos más de 1.100 €.
El jacuzzi también nos decepcionó. No disponía de una simple red o recogehojas para retirar los insectos y la suciedad que caían al agua, por lo que teníamos que sacarlos con un vaso. Al hacerlo, el nivel del agua bajó bastante. Solicité a través de la aplicación del camping que, por favor, vinieran a rellenarlo, pero nadie acudió. Al final, el día antes de marcharnos encontré una manguera y tuve que rellenarlo yo misma.
En cuanto a las instalaciones, las piscinas nos parecieron demasiado pequeñas para la cantidad de huéspedes que había y estaban continuamente masificadas.
En definitiva, es una pena porque el personal y el restaurante merecen una buena valoración, pero el estado del bungalow, la falta de limpieza, las cucarachas, los continuos cortes de luz y la falta de respuesta ante varias incidencias hicieron que nuestras vacaciones fueran una decepción. Por más de 1.100 € esperábamos un alojamiento mucho mejor cuidado y un servicio acorde con el precio. No volveríamos.